Nueva Presidenta de CEDIS

Vicenta Estellés (izqda.) y Mª José Castejón (dcha.)
Agradecidas por el trabajo y la dedicación de Vicenta,
nuestras oraciones y los mejores deseos a Mª José.

(Foto MariTrini Conde, tomada de la página oficial de CEDIS)

 

María Medianera Universal de todas las Gracias

El papa Benedicto XV concedió en 1921, a petición del cardenal Mercier, el oficio y la Misa de Santa María Virgen Medianera de todas las gracias, para que se celebrara el 31 de mayo en toda la nación belga. La Sede Apostólica otorgó estos mismos textos a muchas otras diócesis e institutos religiosos con lo cual la conmemoración litúrgica se hizo casi general. 

Entre otros muchos, la Iglesia honra a la Virgen María con dos títulos:

– Madre de la gracia porque llevó en su seno virginal al Dios y hombre verdadero y nos dio al mismo Autor de la gracia, Jesucristo nuestro Señor.

– Medianera de la gracia porque estuvo asociada a Cristo en la obra de procurarnos la redención.

Santa Catalina de Siena

Gusté y vi
Del Diálogo de santa Catalina de Siena, virgen, sobre la divina Providencia
(Cap. 167, Acción de gracias a la Santísima Trinidad)

¡Oh Deidad eterna, oh eterna Trinidad, que por la unión de la naturaleza divina diste tanto valor a la sangre de tu Hijo unigénito! Tú, Trinidad eterna, eres como un mar profundo en el que cuanto más busco, más encuentro, y cuanto más encuentro, más te busco. Tú sacias al alma de una manera en cierto modo insaciable, pues en tu insondable profundidad sacias al alma de tal forma que siempre queda hambrienta y sedienta de ti, Trinidad eterna, con el deseo ansioso de verte a ti, la luz, en tu misma luz.

Con la luz de la inteligencia gusté y vi en tu luz tu abismo, eterna Trinidad, y la hermosura de tu criatura, pues, revistiéndome yo misma de ti, vi que sería imagen tuya, ya que tú, Padre eterno, me haces partícipe de tu poder y de tu sabiduría, sabiduría que es propia de tu Hijo unigénito. Y el Espíritu Santo, que procede del Padre y del Hijo, me ha dado la voluntad que me hace capaz para el amor.

Tú, Trinidad eterna, eres el Hacedor y yo la hechura, por lo que, iluminada por ti, conocí, en la recreación que de mí hiciste por medio de la sangre de tu Hijo unigénito, que estás amoroso de la belleza de tu hechura.

¡Oh abismo, oh Trinidad eterna, oh Deidad, oh mar profundo!: ¿podías darme algo más preciado que tú mismo? Tú eres el fuego que siempre arde sin consumir; tú eres el que consumes con tu calor los amores egoístas del alma. Tú eres también el fuego que disipa toda frialdad; tú iluminas las mentes con tu luz, en la que me has hecho conocer tu verdad.

En el espejo de esta luz te conozco a ti, bien sumo, bien sobre todo bien, bien dichoso, bien incomprensible, bien inestimable, belleza sobre toda belleza, sabiduría sobre toda sabiduría; pues tú mismo eres la sabiduría, tú, el pan de los ángeles, que por ardiente amor te has entregado a los hombres.

Tú, el vestido que cubre mi desnudez; tú nos alimentas a nosotros, que estábamos hambrientos, con tu dulzura, tú que eres la dulzura sin amargor, ¡oh Trinidad eterna!

Pregon de Cuaresma

¡Caminad, hermanos, caminad!
¡Caminemos hacia Aquel que tanto nos salva!
Que, la Pascua, nos espera:
el paso de la tiniebla a la luz,
de la noche al Gran Día
Que, la cuaresma, es nuestra aliada:
nos hace fuertes en el duro combate
nos configura con Aquel que tanto nos ama
nos alienta con la oración y el silencio
nos empuja al encuentro con el hermano
¡Convertíos, hermanos, convertíos!
Que una vez más, Dios espera nuestro regreso
su abrazo…espera nuestro abrazo
su mirada, busca nuestros ojos
su cruz, anhela ser redención de todo humano
¡Es hora de encaminarnos hacia Jerusalén
Horas de salvación nos aguardan en un monte
pan y servicio en una sala de comensales
traición, negación, sufrimiento y soledad
todo mezclado por amor al hombre.
¡Avancemos, caminemos por la senda de la cuaresma¡
Apoyémonos en el bastón de la oración
Alumbrémonos con la luz de su Palabra
Enriquezcámonos con la caridad sin límites ni farsas
Digamos “no” a todo aquello
que nos degrada y de Dios nos distancia.
Cuaresma….oración, silencio, súplica,
árbol talado que se convertirá en cruz
adhesiones y deserciones, vencedores y fracasados
Es la hora de mostrar a Jesús
el poso y la fortaleza de nuestra fidelidad.
Es el momento de gracia y de conversión
de saber lo que, ya de sobra sabemos,
que es mucho lo que nos falta
para ser dignos de que el Señor haga tanto por nosotros.


Javier Leoz 2011

Celebración de Incorporaciones en Puerto Rico

El sábado 12 de enero de 2019, celebramos las incorporaciones de nuestras Cooperadoras: Luisa Burgos, Rita L. Rodríguez, Sandra Ríos y Nancy Damiani en presencia de nuestra Directora General, Raquel Rodríguez. La celebración Eucarística de incorporaciones se llevó a cabo en el Centro Pablo VI, presidida por el Rev. P. Luis A. Rodríguez, Director del I.S. Acies Christi.

Iniciamos con el rezo de Laudes, luego el retiro mensual y la Eucaristía con las incorporaciones, que resultó muy entrañable. Hubo un hermoso detalle donde cada una de las que se incorporaba reconocía las cualidades de cada Operaria presente, como riqueza para la institución, obsequiándonos una preciosa rosa.

Compartimos una rica comida llena de alegría y fraternidad. Damos gracias a Dios por tantos dones, por tanta magnanimidad y gratuidad en favor nuestro.

Celebración de Incorporaciones

Virgen de la Nochebuena

Eduardo Card. Pironio

Señora de la Nochebuena, 
Señora del Silencio y de la Espera; 
esta noche nos darás otra vez al Niño.

Velaremos contigo hasta que nazca:
en la pobreza plena,
en la oración profunda, 
en el deseo ardiente.

Cuando los ángeles canten
«Gloria a Dios en lo más alto de los cielos 
y paz sobre la tierra
a los hombres amados por él»,
se habrá prendido
una luz nueva en nuestras almas, 
habrá prendido una paz inmutable 
en nuestros corazones,
y se habrá pintado 
una alegría contagiosa en nuestros rostros.

Y nos volveremos a casa en silencio:
iluminando las tinieblas de la noche,
pacificando la nerviosidad de los hombres
y alegrando las tristezas de las cosas.

Después en casa, 
celebraremos la Fiesta de la Familia.
Alrededor de la mesa, sencilla y cordial,
nos sentaremos los chicos y los grandes:
rezaremos para agradecer, 
conversaremos para recordar, 
cantaremos para comunicar,
comeremos el pan y las almendras que nos unen.

Afuera, el mundo seguirá tal como lo mismo. 
Tinieblas que apenas quiebran
la palidez de las estrellas. 
Angustias que apenas cubren 
el silencio vacío de la noche.
Tristezas que apenas disimulan
la lejana melodía de las serenatas.
En algún pueblo no habrá Nochebuena
porque están en guerra.
En algún hogar no habrá Nochebuena
porque están divididos.
En algún corazón no habrá Nochebuena
porque está en pecado.

Señora de la Nochebuena,
Madre de la Luz, Reina de la Paz, 
Causa de nuestra alegría, 
que en mi corazón nazca
esta noche otra vez Jesús.
Pero para todos:
para mi casa,
para mi pueblo, 
para mi patria, 
para el mundo entero.
Y sobre todo, 
fundamentalmente,
que nazca otra vez Jesús
para gloria del Padre. Amén.