Carta del Papa a la Presidenta de CMIS con motivo del 75 Aniversario de la Provida Mater Ecclesia

Carta del Santo Padre al Presidente de la Conferencia Mundial de Institutos Seculares con motivo del 75° aniversario de la Constitución Apostólica Provida Mater Ecclesia, 02.02.2022

Hoy se cumplen 75 años de la publicación de la Constitución apostólica Provida Mater Ecclesia , en la que mi predecesor Pío XII reconoció la forma de testimonio que, sobre todo a partir de las primeras décadas del siglo pasado, se fue extendiendo entre los laicos católicos particularmente comprometidos. Un año más tarde, el 12 de marzo de 1948, con el Motu proprio Primo feliciter el mismo Pontífice añade una importante clave interpretativa: respecto a Provida Mater , que os indicaba simplemente como «Institutos», el motu proprio añadía que la identidad específica de vuestro carisma proviene de la secularidad, definida como la «razón de ser» de los mismos Institutos(Primo feliciter, 5). Se confirió así plena legitimidad a esta forma vocacional de consagración en el siglo. Como pude decirles hace cinco años, sigo pensando que ese documento fue «en cierto sentido revolucionario» (Mensaje a los participantes en la conferencia italiana de los Institutos Seculares, 23 de octubre de 2017).

Querida hermana, parece que han pasado más de 75 años desde Provida Mater , si miramos los cambios que se han producido en la Iglesia y el desarrollo de muchos movimientos eclesiales y comunidades con carismas similares al suyo.

Ahora sé que estáis preparando con mucho empeño la próxima Asamblea, que se celebrará en agosto y de la que, si Dios quiere, con mucho gusto vendré a concluir los trabajos. Pero me gustaría darle las gracias desde ahora por su servicio y por su testimonio. Quisiera invitaros, especialmente en los próximos meses, a invocar de modo particular al Espíritu Santo para que renueve en cada miembro de los Institutos Seculares la fuerza creativa y profética que hizo de él un don tan grande para la Iglesia antes y después de la Concilio Vaticano II. Un gran desafío se refiere a la relación entre secularidad y consagración, aspectos que estáis llamados a mantener juntos. Por vuestra consagración es ciertamente fácil asimilaros a los religiosos, pero quisiera que vuestra profecía inicial, en particular el carácter bautismal que caracteriza a los institutos seculares laicos, os caracterice.

Queridos miembros de los Institutos seculares laicos, animaos en el deseo de vivir una «santa secularidad«, porque sois una institución laical. Eres uno de los carismas más antiguos y la Iglesia siempre te necesitará. Pero vuestra consagración no debe confundirse con la vida religiosa. Es el bautismo el que constituye la primera y más radical forma de consagración. En el griego eclesial antiguo, los fieles bautizados solían llamarse «santos». Tanto el término griego hagios como el latín sanctus se refieren no tanto a lo que es «bueno» en sí mismo, sino a «lo que pertenece a Dios«. Es en este sentido que San Pablo habla de los cristianos de Corinto como hagioi , a pesar de sus desórdenes y peleas, para indicar no una forma humana de perfección, sino la pertenencia a Cristo. Ahora, con el bautismo le pertenecemos a Él. Estamos fundados en una comunión eterna con Dios y entre nosotros. Esta unión irreversible es la raíz de toda santidad, y es también la fuerza para separarnos a su vez de la mundanalidad. El bautismo es, por tanto, la fuente de toda forma de consagración. Por otro lado, los votos son el sello de vuestro compromiso por el Reino. Y es precisamente esta entrega indivisa al Reino la que os permite revelar la vocación original del mundo, su estar al servicio del camino de santificación del hombre. La especificidad del carisma de los Institutos Seculares os llama a ser radicales ya la vez libres y creativos para acoger del Espíritu Santo el modo más adecuado de vivir el testimonio cristiano. ¡Ustedes son instituciones, pero nunca se institucionalicen! La secularidad, vuestro rasgo distintivo, indica un modo evangélico preciso de estar presente en la Iglesia y en el mundo: como semilla, como levadura.A veces se ha utilizado la palabra «anónimo» para referirse a miembros de Institutos Seculares. Prefiero decir que estáis escondidos en realidades, como la semilla en la tierra y la levadura en la masa. Y de una semilla o levadura no se puede decir que sean anónimas. La semilla es la premisa de la vida, la levadura es un ingrediente esencial para que el pan sea fragante. Os invito, pues, a profundizar en el sentido y modo de vuestra presencia en el mundo ya renovar en vuestra consagración la belleza y el deseo de participar en la transfiguración de la realidad. Hay un nuevo paso que dar. Originalmente elegiste «salir de las sacristías» para traer a Jesús al mundo. Hoy el movimiento de salida debe completarse con un compromiso de hacer presente el mundo (¡no la mundanalidad!) en la Iglesia. Muchas preguntas existenciales llegaron tarde a los escritorios de obispos y teólogos. Has experimentado numerosos cambios por adelantado. Pero vuestra experiencia aún no ha enriquecido suficientemente a la Iglesia. El movimiento de la profecía que hoy os desafía es el paso siguiente al que os vio nacer. Esto no significa volver a la sacristía, sino ser “antenas receptoras, que transmiten mensajes”. Lo repito con gusto: «sois como antenas dispuestas a captar los gemidos de novedad suscitados por el Espíritu Santo (Discurso en la conferencia italiana de Institutos Seculares , 10 de mayo de 2014). En la encíclica Fratelli tutti recordé que la degradación social y ecológica del mundo actual (ver capítulo I) es también consecuencia de una forma impropia de vivir la religiosidad (ver capítulo II). Esto es lo que el Señor subraya a través de la parábola del Buen Samaritano, en la que no denuncia la maldad de los bandoleros y del mundo, sino una cierta mentalidad religiosa autorreferencial y cerrada, desencarnada e indiferente. Pienso en ti como un antídoto para esto. La secularidad consagrada es un signo profético que nos exhorta a revelar con nuestra vida más que con palabras, el amor del Padre, para manifestarlo cada día por los caminos del mundo.Hoy no es tanto tiempo de discursos persuasivos y convincentes; es sobre todo el tiempo del testimonio porque, mientras la apología divide, la belleza de la vida atrae. ¡Sed testigos que atraen! La laicidad consagrada está llamada a poner en práctica las imágenes evangélicas de la levadura y la sal. Sed levadura de verdad, de bondad y de belleza, haciendo fermentar la comunión con los hermanos y hermanas que os son cercanos, porque sólo con la fraternidad se puede vencer el virus del individualismo (cf. Fratelli tutti , 105). Y sea sal que dé gusto, porque sin sabor, sin ganas y sin asombro, la vida queda insípida y las iniciativas quedan estériles. Te ayudará a recordar cómo la cercanía y cercanía han sido los caminos de tu credibilidad, y cómo la profesionalidad te ha dado “autoridad evangélica” en el ámbito laboral. Querida hermana, has recibido el don de una profecía que «anticipó» el Concilio Vaticano II, que acogió la riqueza de tu experiencia. San Pablo VI decía: «vosotros sois un ala avanzada de la Iglesia en el mundo» ( Discurso al Congreso Internacional de los responsables de los Institutos Seculares, 20 de septiembre de 1972). Os pido hoy que renovéis este espíritu de anticipación del camino de la Iglesia, para ser centinelas que miran hacia arriba y hacia adelante, con la Palabra de Dios en el corazón y el amor a los hermanos en las manos. Vosotros estáis en el mundo para testimoniar que es amado y bendecido por Dios, estáis consagrados para el mundo, que espera vuestro testimonio para acceder a una libertad que da alegría, que alimenta la esperanza, que prepara el futuro. Por esto os agradezco y os bendigo de corazón, pidiéndoles que sigáis orando por mí.

Roma, San Giovanni in Laterano, 2 de febrero de 2022

FRANCISCO

(Traducción de CMIS)

IV Jornadas de Vida Consagrada

Un año más CONFER y CEDIS en Salamanca han organizado unas Jornadas de Vida Consagrada, son las IV Jornadas, peculiares debido a la Pandemia, pero preparadas con la misma ilusión y la misma esperanza.

Gracias al Canal de Youtube de la diócesis de Salamanca las podremos retransmitir.

¡Hasta Siempre, Menchu!

 

El día 5 de julio de 2020 pasó a los brazos del Padre  Mª Carmen Sainz Díez (Menchu), en la Institución había ocupado  diferentes cargos (Consejera, Secretaria y Directora General),  una gran persona a quien muchos, tanto de dentro como de y fuera de la Institución, la vamos a echar de menos y de quien hemos tenido verdaderos ejemplos para vivir la fidelidad en la Consagración Secular.

Queremos compartir las palabras que dirigimos a Menchu, antes de despedirla, al término de la Eucaristía-Funeral.

“Querida Menchu, antes de tu partida, no queremos decirte adiós, pues tu recuerdo siempre estará con nosotros, nunca te podremos olvidar, recordaremos siempre todas esas actitudes, tan características tuyas, que nos estimulan a todos para vivirlas con la  profundidad que tú lo hiciste: la responsabilidad, la generosidad, la alegría, la aceptación del dolor, tu disponibilidad y amor a la Iglesia, a la que no has escatimado esfuerzos, motivada siempre y alentada por tu entrega y tu fidelidad a nuestro Instituto Secular: HERMANDAD DE OPERARIAS EVANGÉLICAS.

Gracias, Menchu, por tu vida y por tu ejemplo.

Feliz partida a los brazos del Padre, donde seguramente ya estarás.

Tu familia, tus amigos y la Institución a la que has sido fiel toda tu vida, te queremos y te recordaremos siempre.

Gracias, Menchu y Gracias a Dios porque tu vida ha sido un regalo para todos.

En nombre de la familia de Menchu y de nuestro Instituto Secular, muchas gracias a todos  por vuestra presencia y por vuestra oración. Gracias de corazón”.

Catalina de Siena

Santa Catalina de Siena

En estos tiempos difíciles, que estamos viviendo, Catalina de Siena, nuestra patrona, es un ejemplo de la actitud que debe acompañar a todo cristiano laico, un no desentenderse de las cuestiones del mundo. En Catalina la vida de fe y la vida política, entendida como preocupación por el mundo, iban de la mano. Ella nos recuerda que estamos llamados a participar en la sociedad para que se desarrolle de manera que sea siempre un lugar donde todos los seres humanos encuentren apoyo, solidaridad, cercanía. A continuación un resumen de la breve vida de Catalina. Que sepamos seguir sus huellas y su ejemplo.

Catalina nació en Siena el 25 de marzo de 1347 (Día de la Encarnación) , del tintorero Jacobo Benincasa y de Lapa de Puccio dei Piacenti. Es la número 24 de 25 hermanos y es gemela. 
   A la edad de seis años (1353) ella tiene la primera visión (en la calle del Costone) de Cristo Pontífice, acompañado por los apóstoles Pedro y Pablo y del evangelista Juan; es una experiencia fundamental para toda su vida: en efecto ella intuye que debe dirigir el corazón y la razón a Dios haciendo siempre Su voluntad. A la edad de siete años ella hace votos de virginidad perpetua; pero la familia se opone a su vocación y querría casarla. Le impiden tener su cuarto y la obligan a servir en casa. Un día el padre la sorprende en plegaria con una paloma que vuela sobre su cabeza. … decide entonces dejar libre a la joven para que elija su propio camino. 
   Después de años de plegarias y penitencias, Catalina recibe (1363) el hábito dominicano de la Tercera Orden (Mantellate, laicas). En su cuartito, desnudo y humilde, conduce durante algunos años vida de penitencia. A los veinte años (1367) aprende a leer, recibe el anillo de las bodas místicas con Jesús, dicta las primeras cartas, e inicia su actividad caritativa: pobres, enfermos, encarcelados, y es a menudo, pagada con ingratitudes y calumnias. En el 1368 muere el padre. En el 1370 sobreviene el cambio de los corazones entre Catalina y Jesús. En el 1371 se agregan a Catalina los primeros discípulos, llamados burlonamente «i caterinati». En el 1373 Catalina comienza a enviar cartas a personalidades de relieve en el mundo político. En mayo del 1374 es en Florencia, donde adquiere nuevos amigos y discípulos. En este mismo período le es dado como director espiritual el fraile Ramón de Capua (su biógrafo póstumo). En el verano se prodiga en Siena para asistir a los apestados. En el otoño está en Montepulciano. En el 1375 viaja a Pisa y Lucca, para disuadir a los jefes de las dos ciudades que no adhieran a la liga antipapal. El 1º de abril (en S.Cristina de Pisa) recibe los estigmas (invisibles). Se coloca en este año la excepcional vicisitud de Nicolás de Toldo, asistido por Catalina que sube con él al cadalso hasta su ejecución capital. En el 1376, en mayo, ella parte para Avignon, llegando el 18 de junio; el 20 encuentra Gregorio XI, el cual se decide a partir para Italia el 13 de septiembre, pasando por Génova, donde Catalina lo convence de nuevo para proseguir el viaje hacia Roma (donde llega el 17.1.1377). 
   Regresando a Siena, Catalina funda el monasterio de Sta. MarÌa de los ¡ngeles, en el castillo de Belcaro. En el verano se traslada a Val díOrcia para apaciguar dos ramas rivales de los Salimbeni y allÌ recibe aquella extraordinaria iluminación sobre la Verdad que está a la base del Diálogo; aprende tambien a escribir. 
   En el 1378, sobre encargo del Papa, ella v· a Florencia para tratar la paz (obtenida el 18 de Julio). Entretanto Gregorio XI muere (27 de marzo) y le sucede Urbano VI (8 de abril), hostilizado por el colegio de los cardenales que (20 de septiembre) eligen Clemente VII (Roberto de Ginevra): es el inicio del Cisma de Occidente. Catalina, llamada a Roma por Urbano VI (28 de noviembre), en el concistorio alienta fervorosamente al Pontífice y a los cardenales que permanecieron fieles. En el 1379 es intensa su actividad epistolar para demostrar a prÌncipes, hombres polÌticos y eclesi·sticos, la legitimitad de la elección de Urbano VI. Catalina se consuma en el dolor por la Iglesia dividida: se encuentra un eco de esto en las Oraciones que los discípulos bebieron de sus labios. La rebelión de los romanos (1380) contra Urbano VI es para Catalina nuevo motivo de sufrimiento. Casi al extremo de sus fuerzas logra todavía, bajo el ímpetu de su voluntad, ir cada mañana a S.Pedro y transcurrir allí el día entero en oración. Pero desde la mitad de febrero permanece inmovilizada en el lecho. Muere el 29 de abril 1380 alrededor del mediodía (un mes antes había cumplido 33 años). Es sepultada en Sta. María sobre Minerva (Roma). Sucesivamente Ramón de Capua satisface el deseo desees conciudadanos llevando a Siena la cabeza de la Santa, que hasta hoy se encuentra en la Basílica de Santo Domingo. El cuerpo, desde el 1855, se encuentra debajo del altar mayor de la Basílica Santa María sobre Minerva. 
   En el 1461 (29 de junio) Pío II (Enea Silvio Piccolomini, conciudadano y ya obispo de Siena) proclama a Catalina santa (fiesta: primer domingo de mayo; sucesivamente 30 de abril, y hoy el 29 de abril, dÌa del tránsito). En el 1866 (8 de marzo) Pio IX proclama Catalina copatrona de Roma. En el 1939 (18 de junio) Catalina de Siena y S.Francisco de Asís son proclamados por Pío XII patronos de Italia. En el 1970 (4 de octubre) Pablo VI reconoce a Catalina el título de Doctora de la Iglesia Universal. El 1de octubre de 1999 Juan Pablo II proclama Catalina copatrona de Europa. 

Tomado de la página web: http://www.caterinati.org